¿Cómo es la silenciosa y fundamental tarea del psicólogo deportivo de Ameghino?

Cuando Leonardo Molina llegó a inicios del 2017 para sumarse al cuerpo técnico de Ameghino, fue una muestra cabal de los deseos de crecimiento que sostiene la dirigencia.

Es que, aún hoy, no son muchos los clubes que poseen un psicólogo que acompañe diariamente a los planteles profesiones e incluso también a las categorías menores como sucede en el León.

En plena pretemporada, esperando el inicio de la Liga Argentina, y justamente en el Día del Psicólogo, el profesional habló sobre cómo desempeña su rol y su injerencia en los jugadores y entrenadores.


¿Cómo empieza tu trabajo en un plantel que se acaba de armar?

“Puntualmente el trabajo que se hace primero es conocer las características personales de cada uno, su temperamento, todo desde el sentido del humor hasta sus fortalezas, en la pretemporada como en los amistosos.

Con los chicos la idea es compartir el tiempo e ir acompañándolos en el proceso, sobre todo de preparación, tanto física como en la parte táctica. Además, a partir de este mes se empezaron a hacer unas evaluaciones para ver cómo se los puede acompañar individualmente a cada uno”.


¿Cómo es la relación con los jugadores que sin estar acostumbrados al la presencia de un psicólogo deportivo, llegan y se encuentran con vos?

“Lo primero que se les cuenta es de que trata un poco la psicología del deporte. Intento sacar un poco el mito de que el jugador tiene que estar en problema para acompañarlo. Por el contrario, el psicólogo deportivo trata en primer lugar de siempre acompañar cuando el jugador tiene buenos rendimientos para sostenerlo en el tiempo, y si en algún periodo de tiene algún tipo de bajón, es acompañarlo para que recupere la regularidad.

Además lo que se hace es contarles la seriedad del proyecto del club y dejarles en claro que tienen a disposición todos los entrenadores, preparadores físicos, kinesiólogos y psicólogos para que ellos estén en óptimas condiciones. Quizás algunos no están acostumbrados a toda esa estructura trabajando, pero la verdad es que Ameghino es una oportunidad inmejorable de crecimiento personal que tienen.


¿El trabajo es permanente, o solo cuando lo requiere un jugador o una situación?

“Trato de formar parte la mayor cantidad de tiempo posible de lo que son las prácticas y los partidos para ver qué necesidades les puede ir surgiendo al jugador en el momento de ejecutar las acciones propiamente dichas del deporte.

No se hace un trabajo colectivo con grandes intervenciones grupales, sino que con cada uno se hace una aproximación y se trabaja en conjunto con los entrenadores.

A ellos no se les cuenta lo que uno trabaja individualmente con el jugador, pero sí en qué tiene que hacer hincapié el entrenador para colaborar y contribuir a mejorar y desarrollar el potencial de cada uno.


¿Se hace un hincapié especial con quienes no arrancan de titular o tienen menos minutos?

Tratamos de decirles que los minutos se los tienen que ganar en los entrenamientos, en la preparación física, en su cuidado personal. Y que estén preparados porque si les toca jugar 20 minutos o dos minutos tienen que responder a las necesidades del equipo. Y si te tocan 2, quizás el próximo partido sean 5.

Lo bueno de este grupo es que todos se han mostrado predispuestos a cumplir roles diferentes y a colaborar y contribuir por el objetivo común del grupo”.


¿El entrenador necesita de tu trabajo?

“Generalmente son los primeros que nos abren las puertas, en primer lugar para poder trabajar con el equipo, pero también se los acompaña mucho a ellos a la hora de tomar decisiones, o en los modos en los que a veces quieren comunicar algo; tratamos de estructurar un mensaje en equipo para que después los jugadores lo reciban de la mejor forma.


¿Cuál es el síntoma en común entre los jugadores?

“Hay un patrón común en todos los deportes que es el manejo de la ansiedad y tiene que ver con que en el deporte en fracciones de segundos se toman un montón de decisiones, y muchas veces controlar ese factor no es tan sencillo.

Lo que se suele entrenar es que el jugador sepa soportar la fatiga, saber que va a estar con revoluciones muy altas, cansado y esos dos factores suelen ser determinantes al ejecutar una acción. Si logran entrenar ese aspecto probablemente después puedan manejar un factor del partido”.


¿Que expectativas podemos tener de este equipo? La mejor expectativa. Los jugadores por su entrega, dedicación, compromiso y respeto con el que han estado trabajando...nos genera la ilusión de hacer un buen campeonato. Además, con una pretemporada larga como la que se planificó se les ha dado la posibilidad de adaptarse a la ciudad, al club, al sistema de juego, jugar con equipos de muy buen nivel y por otra parte es importante que cada uno de ellos pueda sentirse importante en el rol que les toca ocupar. Esperemos que también la gente se enganche y nos acompañe, porque para todo el equipo eso es muy importante y sería una fortaleza mental saber que tenemos una localía fuerte. Ahora empieza lo más lindo y es verlos hacer lo que mejor saben... jugar al básquet.

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