El balance de Pablo Castro en un año distinto y complejo

En un año tan atípico y complejo, en el Club Ameghino hay mucho por destacar al momento de hacer un balance.


El director deportivo y entrenador del plantel profesional, Pablo Castro, realizó un repaso de lo que fue el trabajo del León en este 2020, de cuánto se creció institucionalmente y hasta se metió de lleno en lo que es la preparación del equipo de cara a la próxima Liga Argentina.

“Lo más importante que me ha dejado este año, que resultó ser histórico, es la inmensa dicha de pertenecer a un club como Ameghino”, fue la primera frase que lanzó y que define el pensamiento de todo un grupo de trabajo.


“El club tiene dirigentes como Pablo Giraudo que, a pesar de lo que pasó con la pandemia a nivel global, sostuvo la actividad en el club cuando la gran mayoría de entidades deportivas de nivel de Ameghino, clubes de barrios, clubes chicos, decidieron cerrar las puertas”, ponderó, resaltando la figura del director general del proyecto Ameghino.


Castro mencionó que “pudimos trabajar virtualmente cada uno de los profesionales en la mejor forma posible y, por ese lado, siento un orgullo enorme de pertenecer”. También destacó que “a modo de balance, y teniendo en cuenta que no es deportivo en cuanto a resultado y, y es deportivo en cuanto al trabajo, estamos muy contentos con lo que pudimos hacer en este contexto”.


“Hemos podido desarrollar el manual que sirve como guía del club, pudimos hacer campus virtuales, seguir entrenando a través de todas las plataformas, descubrimos nuevas formas de trabajo en las que los chicos que han participado han conseguido progresar y los profesionales que han trabajado han conseguido desarrollar, a través de la imaginación y la investigación, una nueva forma de crecer profesionalmente”, describió el DT.


En otro orden del recuento de lo que dejó este 2020, Castro se explayó ponderando que “el club creció en cuanto a cantidad y calidad de profesionales, lo cual nos ha mejorado puertas adentro; en la parte edilicia creo que este año fue el más importante de todos, fue impresionante como cambió el club: primero construyendo una cancha alternativa que nos permite trabajar de una forma mucho mejor, y creciendo con la fachada, la entrada, ganando espacios que no estaban siendo utilizados por el club, un montón de detalles”.


Castro recordó también que, en plena pandemia, Ameghino relanzó la rama femenina con un campus virtual del cual participaron unas 200 jugadoras de todo el país e, incluso, del exterior. Y que también se rubricó la firma de un convenio con Unión Central “para abrir las puertas a mejorar el básquet de toda la ciudad”.


Todo lo que se llevó a cabo no hubiera sido posible sin el trabajo en conjunto. “Lo del staff es para quitarse el sombrero. Ameghino tiene profesionales del primer nivel en todas las áreas con un punto en común, y es que todos tratan de mejorar día a día y exigen para que el que esté al lado también mejore y nos ayudamos en este crecimiento mutuo. Es un inmenso placer trabajar día a día con cada uno de ellos”, reconoció.


La vuelta al trabajo “fue una gran alegría”

Después de tanto tiempo entrenando por plataformas virtuales, los jugadores y jugadoras volvieron con estrictos protocolos a la Leonera.


Entre ellos, el plantel profesional que aún no se había visto la cara ya que se conformó justamente en este contexto pandémico. “Fue una gran alegría volver a entrenar en la cancha, algo sumamente positivo”, resumió Castro, y subrayó que “fue mérito de la dirigencia que tomó la decisión de traer a los chicos al club, para lo cual hubo que hacer un trabajo logístico importante, porque hubo que hisopar a todos, para evitar contagios y cumpliendo estrictos protocolos”.


“La verdad que el día a día en la actividad de forma presencial fue un bálsamo en este momento para todos nosotros y lo hemos vivido con la inmensa alegría”, insistió.

Durante las últimas semanas del año, el plantel profesional estuvo bajo las órdenes de René Luna en la parte física, y conociendo lo que Castro quiere del equipo en el rectángulo de juego. Cuando el equipo retome las prácticas tras este receso (el 4 de enero), se sumará la única pieza que faltaba: El camerunés Gastón Essengue.



Al respecto, el DT explicó que “el trabajo que tendremos que hacer es similar a cuando se incorpora cualquier jugador; ver cómo está físicamente, tratar de ponerle en sintonía con el resto, si es que hace falta, aunque tal vez no porque René Luna y los profesionales le han mandado planes para que haga en su casa”.


“Al regreso siempre hacemos un repaso de todo lo que hemos trabajado, y en ese repaso Essengue tendrá que ponerse al día y tenemos que tratar de ir ganando tiempo, ayudarlo como equipo a insertarlo de la forma más rápida posible”, cerró Castro.